Aunque un sector de la clase política se resiste a tomarlo en serio como probable candidato presidencial, los temas que el periodista y escritor Jaime Bayly ha puesto en la agenda del debate nacional no han pasado d
esapercibidos. Por el contrario. Siendo tópicos esquivos para los políticos tradicionales, han conseguido resonancia y despertado iracundas reacciones de distintos frentes.
Representantes de la Iglesia Católica, como el monseñor Luis Bambarén, estuvieron en el primer pelotón que descalificó las propuestas de Bayly. Ayer el arzobispo de Arequipa, monseñor Javier del Río Alba, se sumó a las críticas, después que el último domingo el periodista fustigara al clero y propusiera revisar el Concordato, un convenio que tiene el Estado peruano con el Vaticano, con valor de tratado internacional.
“Una persona puede ser muy útil conduciendo un programa de televisión, pero eso no significa que esté capacitado para conducir a la Nación” señaló Del Río Alba, quien además negó que los obispos y particularmente él reciba un sueldo equivalente al 80% de la remuneración que recibe un ministro de Estado, como lo señaló Bayly. En su último programa de El Francotirador, mostró la planilla que el Estado paga al clero de la Iglesia Católica. Según este documento el cardenal Juan Luis Cipriani recibe el mismo sueldo que un ministro de Estado y las remuneraciones bajan según la jerarquía hasta llegar a los monaguillos.
El monseñor sostuvo que el Arzobispado de Arequipa recibe 4 mil 53 soles al mes y que de esa cantidad le corresponde 200 soles. “Vivo de las limosnas y donaciones que la gente me hace llegar” agregó. El arzobispo de Arequipa dijo que al parecer Jaime Bayly tuvo una experiencia negativa con la Iglesia durante su infancia, al referirse a las declaraciones del periodista en que acusa a los sacerdotes de besarse entre hombres a escondidas mientras que él lo hace públicamente. Además consideró que como candidato puede plantear la revisión del Concordato pero descartó que una eventual candidatura de Bayly consiga aceptación del electorado.
Este sin embargo no es un tema nuevo. La Iglesia Católica goza de una serie de “gollerías” gracias al Concordato, y privilegios que un Estado laico moderno son impensables. Hace un año el constitucionalista evangélico Abdías Medina presentó su libro “Perú: igualdad versus discriminación religiosa” donde denuncia los acápites inconstitucionales de esta tratado con el Vaticano, que según su punto de vista configuran una situación de discriminación religiosa en el país.
Del Río Alba negó que el Estado subvencione a la Iglesia Católica gracias al Concordato y dijo que el subsidio es a la inversa porque la Iglesia asume el rol que debería cumplir el Estado al asistir a los ancianos y niños pobres en los hospicios, o en clínicas de salud, que son servicios ajenos a su labor evangelizadora. “Ese dinero es por las propiedades que les confiscaron y que nunca les devolvieron” indicó.






