PACHECOLANDIA

La tierra prometida

Pensando en los jóvenes: debate en facebook

No son pocos los que han preguntado en los últimos días qué es ese tal “debate joven” del que se está hablando. Bueno pues, se trata del primer debate no presencial (virtual) que se haya hecho, el primero en Facebook, con candidatos al Congreso de la República. El proyecto responde a una lógica sencilla: si todos o casi todos los jóvenes, que representan más del 40% de la población electoral del Perú, tienen una cuenta en esta red social, ¿no es acaso esta la mejor manera de que los postulantes al Parlamento nacional lleguen a este público para que el que, dicho sea de paso, tienen pocas o ninguna propuesta? Esa es la primera parte. La segunda tiene que ver con otras herramientas digitales que más adelante explicaremos.

¿Cómo empezó todo?

La idea nació durante el primer debate “El poder de elegir” que La República organiza junto con radio Yaraví, Desco, Ceder, El Taller, Propuesta Ciudadana, y Arequipa te queremos. Cada sábado, cuatro candidatos exponen sus planes y proyectos sobre temas preestablecidos, y responden a las preguntas de un panel. Se transmite en directo por Yaraví y La República publica después un dossier con el resumen del evento. Fue entonces que nos asaltó la siguiente pregunta: ¿por qué los candidatos no discuten sobre los temas que les interesa a los jóvenes, como por ejemplo, políticas de empleo juvenil, educación superior, políticas culturales, o Internet?

Nuestros aliados

Lo primero que se me ocurrió fue ponerme en contacto con Diego De la Cruz, administrador del blog Siete Esquinas, y con Jasson Ticona, director de la revista virtual Frasecorta, para plantearles la descabellada propuesta de hacer un debate en Facebook con los candidatos jóvenes de Arequipa, Cusco, Moquegua, Tacna y Puno. ¿Por qué en Facebook? Según estadísticas de CheckFacebook, hasta noviembre de 2010 al menos 3.5 millones de peruanos eran usuarios de esta red social. Y hay datos aún mucho más reveladores. El grupo más voluminoso (34.7%) estaba conformado por muchachos entre 18 y 24 años, y el segundo más numeroso era el grupo de entre los 25 y 34 años (26.5%). A Diego y Jasson les gustó la idea y sin pensarlo mucho se embarcaron en esta aventura. Partimos del supuesto que todos los postulantes menores de 30 años tenían una cuenta en Facebook y que a diferencia de los candidatos “viejos” ellos administraban personalmente sus perfiles. Así las cosas, todo parecía pan comido. La realidad se encargaría más tarde de desengañarnos.

Algunos obstáculos

El primero fue saber que contrariamente a lo que creímos, no todos los candidatos jóvenes tenían una cuenta en Facebook. Por el contrario, había más candidatos “viejos” como usuarios de esta página social que los propios muchachos. Echamos a andar el Plan B: les escribimos un email a todos los postulantes, sin excepción, menores de 30 años. La sorpresa fue saber que tampoco usan con frecuencia sus correos electrónicos, porque fueron pocos los que contestaron. Pensamos que si la idea era hacer un debate virtual o digital, el mejor camino para coordinar con ellos era precisamente a través de los medios digitales. Otra vez nos equivocamos y tuvimos que llamarlos por teléfono, a excepción de Olga Miranda de Tacna. Mientras pasaron los días recibimos muchas solicitudes para participar del debate, lo que finalmente nos devolvió el aliento.

¿Cómo, cuándo y dónde?

El proyecto final es como sigue. Serán dos fechas.

  1. La primera el lunes 21 de marzo a las seis de la tarde y ese debate será exclusivamente en Facebook en la siguiente dirección http://www.facebook.com/debatejoven Allí los candidatos interactuarán en el muro. El moderador será este humilde servidor, Cristhian Ticona, y nuestros panelistas Diego De la Cruz y Jasson Ticona. Paréntesis. Varios me han preguntado si Jasson familiar mío. No. Solo es una feliz coincidencia, lo conocí hace un par de años. Volviendo al tema, todos pueden participar en el debate, ya sea haciendo preguntas o comentando las propuestas de los postulantes. El resultado se plasmará en un dossier que publicará el diario La República. Se incluirán los comentarios de los jóvenes que se conecten a esa hora.
  2. Habrá una segunda fecha y será el miércoles 30 de marzo, también a las seis de la tarde. Esta vez será un debate presencial con los candidatos de Arequipa que están punteros en las encuestas y la discusión será esa agenda joven de la que hablamos. Habrá un stream en vivo que se combinará con otras herramientas como el chat, el Facebook, y Twitter. El moderador será el periodista Jorge Álvarez Rivera del programa de TV El Espantacuerpos.

PD: Todos pueden participar, simplemente entrando a http://www.facebook.com/debatejoven y cliqueando en “Me Gusta”. Nos vemos.

Guerra por el agua

Una cruenta batalla al borde del lago Titicaca entre nuestras Fuerzas Armadas y una raza humanoide, llegada de un planeta desconocido para llevarse las reservas de agua dulce de la Tierra, es el argumento de uno de los trabajos finalistas del III Concurso Nacional de Redacción Escolar que organizó el Ministerio de Educación el 2006. Para los alienígenas, el agua era un recurso tan preciado como el oro y, gracias a sus avances tecnológicos, podían evaporarla y condesarla en tupidas nubes que luego se llevaban atadas a sus naves, como un rebaño de dóciles borregos.

Esa pueril fantasía está cada vez más cerca de la realidad que de la quimera. Y no hace falta que aparezcan monstruosos extraterrestres. Los conflictos sociales entre pueblos hermanos por la tenencia del agua  son cada vez más frecuentes y ásperos. La disputa por el recurso hídrico en distintas partes del mundo ha tensado la relación entre naciones. Estados Unidos se vio obligado a negociar con Canadá, en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), una probable importación del recurso hídrico canadiense. Stratfor, una suerte de agencia de inteligencia privada fundada en Austin, Texas, precisó que “la debacle fronteriza por el agua puede llevar a descarrilar las relaciones comerciales y diplomáticas”,  en alusión al creciente conflicto por el uso del recurso hídrico en la frontera entre México y Estados Unidos. Al otro lado del mundo, Israel y Palestina están enemistados, entre otras cosas, por el agua del río Jordán.

Hay conflictos similares en España, Nigeria, India, y entre países del continente africano. Latinoamérica y el Perú no escapan a esta realidad. Ya nadie parece dudar que, en efecto, como se dice en todas partes, las próximas guerras serán por el agua. El calentamiento global y el deshielo de los nevados andinos han dado la voz de alarma. Según la Defensoría del Pueblo, una de las principales razones de los entredichos entre las regiones del sur peruano, es precisamente la administración del líquido vital. Cusco se mantiene en pie de lucha contra Arequipa, en oposición al proyecto Majes Siguas II, porque trasvasará parte del agua del río Apurímac que irriga los cultivos de la provincia de Espinar y abrirá en tierras mistianas un enclave agroindustrial de 38 mil 500 hectáreas. La firma del contrato con el consorcio que construirá la presa de Angostura, con una capacidad de mil 140 millones de metros cúbicos, el 9 de diciembre, reavivó el fuego en Cusco. El miércoles último acataron un paro de 24 horas y amenazaron con reiniciar las protestas en  enero de 2011, de manera indefinida. El conflicto viene de varios años atrás. Ya en noviembre de 2009 los campesinos de Espinar marcharon hasta el límite con Arequipa y tomaron la represa El Pañe con la determinación de cerrarle el caño a la Ciudad Blanca. Se dieron con la ingrata sorpresa que el reservorio estaba seco. Ese es en síntesis el problema: los pueblos se pelean por el agua dulce porque es escasa.

Entre regiones

Entre los años 5000 y 1800 antes de Cristo, se desarrolló en el sur de Mesopotamia la cultura “sumeria” (Sumer), conformada por ciudades-estado que por los años 3500 a 3300 construyeron canales y ampliaron su frontera agrícola. Las ciudades-estado de Lagash y Umma se enfrascaron en una larga guerra por el agua del río Tigris. Esta se conoce como la primera guerra por el agua. En el sur del Perú hubo un episodio que se conoce como “la guerra por el agua”. Sucedió entre Moquegua y Arequipa en el 2003. La región de las paltas le negó al valle arequipeño de Tambo el recurso hídrico de la represa de Pasto Grande (8 millones de metros cúbicos-MMC). Los agricultores characatos reaccionaron bloqueando la carretera Panamericana Sur durante doce días, dejando desabastecidas a las ciudades de Moquegua y Tacna. Desde entonces, los tambeños dependen de la buena voluntad de sus pares moqueguanos. Este año solicitaron, como de costumbre, una dotación 8MMC. Moquegua se rehusó y solamente entregaron 3MMC. El uno de diciembre se cerraron las compuertas. Cuando sonaban los tambores de guerra, las precipitaciones pluviales en las zonas altoandinas aumentaron el caudal del río Tambo y con ello volvió la calma. En setiembre, el Congreso declaró de interés y necesidad pública el proyecto de trasvase de 6 metros cúbicos por segundo (m3/s) del río Desaguadero, efluente del lago Titicaca, a la región Tacna. La reacción altiplánica fue inmediata. Los dirigentes campesinos sostienen que de ninguna forma permitirán “que se lleven su agua”, postura respaldada por el presidente regional electo Mauricio Rodríguez. El objetivo del proyecto es mitigar la crisis hídrica que existe en Tacna, que tiene un déficit de 8.4m3/s en todas sus cuencas, y asegurar el recurso para uso agrícola y poblacional. La Ciudad Heroica, de 300 mil habitantes, solamente tiene agua potable diez horas al día, en promedio.

Frente interno

Los jaleos no solamente son entre regiones vecinas. Los agricultores están enfrentados con la actividad minera, en un largo historial de disputas por la utilización del líquido elemento. Como el oro o el cobre, el agua se ha convertido en uno de los commodities más preciados de la Tierra. En el norte de Chile, ante la escasez, hay una explosión de la industria desalinizadora del agua de mar. Y en el sur del mismo país, la empresa Waters of Patagonia ha convertido al Crevasse Water en uno de los productos mejor cotizados en el mundo. Es agua de glaciar embotellada directamente y sin tratamiento alguno. Los productores del valle de Tambo en Arequipa se oponen al proyecto minero Tía María, de Southern Perú, porque temen que los dejé sin el líquido elemento. El 22 de noviembre retomaron de manera violenta un paro que suspendieron en abril, el que fue nuevamente levantado tres días después, tras feroces enfrentamientos con la Policía. La empresa necesita 7 MMC al año para producir120 mil toneladas de cátodos de cobre. Tambo le mendiga agua a Moquegua pero paradójicamente se niega a que Southern les construya una represa. La intransigente postura de los tambeños forzó a Southern a cambiar de estrategia. Instalará una planta para desalinizar agua de mar, con una inversión de 50 millones de dólares. La provincia tacneña de Candarave también está enfrentada con Southern, debido a que explota 1500 litros por segundo de agua subterránea y superficial para sus minas de Toquepala y Cuajone. El alcalde del lugar, Mario Copa, culpa a la minera del agotamiento del recurso hídrico y de la desertificación de 27 mil hectáreas de humedales.

Moquegua contra todos

Así como los moqueguanos no quieren entregar el recurso hídrico de Pasto Grande al valle de Tambo, tampoco quieren hacerlo con Anglo American Quellaveco, que necesita 700 litros por segundo para aprovechar un yacimiento cuprífero en Torata. El proyecto ya tenía reserva hídrica, la misma que fue anulada por la Autoridad Nacional del Agua (ANA), ante la presión de los agricultores de la zona. El 70% del planeta está cubierto por agua. Pero solo el 1% puede ser usado para el consumo humano. Según información del GEO3, el 40% de la población mundial sufre grave escasez de agua potable y casi 2 mil millones de personas dependen del agua subterránea.  El Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo (Desco) informó que entre 1986 y el 2008 el Chachani en Arequipa ha perdido el 58.6% de sus hielos. En el Pichu Pichu se redujo 80.4% y en el Coropuna más de 50%. El Ausangate de Cusco ha perdido el 20% de su nieve. Sin infraestructura hídrica ni uso racional del agua, el escenario de una guerra fraterna por el líquido vital, sigue cobrando forma.

Taller de Periodismo Narrativo

“The ten tenors” brillaron en Arequipa

Desde que Pavarotti popularizó la ópera, el bel canto dejó de ser música para una pequeña élite. Abandonó la exclusividad de los prestigiosos salones para adaptarse a las formas de los conciertos al aire libre, como lo hicieron la noche del viernes el grupo de tenores australianos que estremeció con su tesitura y extensión vocal al público que asistió al centro de convenciones de Cerro Juli. Fue un espectáculo sin precedentes.

The ten tenors no solo cultivan el canto lírico sino que lo fusionan y adaptan a las canciones populares de nuestros tiempos. “La innovación de The ten tenors debía demostrar de manera radical una nueva forma para la voz del tenor de ópera, de los modos que vencieron una resistencia profundamente arraigada a cambios culturales inherentes dentro de esta forma” dice su presentación oficial. Y lo hizo con creces.

Quizá para romper esa barrera empezaron el concierto con temas de rock and pop que tuvieron la respuesta cálida de un público characato que demostró buen gusto en estos tiempos de “achichamiento” musical y cultural. The ten tenors, de la mano de Stewart Morris y Dominic Smith, probablemente las dos voces más potentes del grupo, se metieron al bolsillo a los arequipeños con las tres primeras canciones.

En la segunda parte sorprendieron con “En Aranjuez con tu amor” que volvieron a grabar para su ultimo disco “The ten tenors live in Madrid”, de reciente factura, aunque se extrañó temas como “Largo al factotum” de Rossini o “Buongiorno principessa”, que los tenores incluyeron en uno de sus mejores discos “Here´s to the heroes” (2006), grabado en Hamburgo, Alemania.

The ten tenors (Los diez tenores o también conocidos como TTT) es un proyecto que se gestó en el conservatorio de música de Queesland, Australia. Gracias a su extraordinaria performance en sus presentaciones, fueron ganando audiencia hasta que se consolidaron después de su presentación en la final alemana del concurso de canto de Eurovisión. Pasearon su talento por prestigiosos escenarios como el Londons Royal Albert Hall, The Sydney Opera House, Alte Opera House de Frankfurt y The Shrine.

Una de las mejores interpretaciones del Miserere, del cantante italiano Zucchero, fue sin duda la que hicieron The ten tenors en Arequipa. Zucchero grabó esa canción en 1992 a dueto con Luciano Pavarotti, aunque es también bastante conocida la versión que hace con Andrea Bocelli.

“Es nuestra primera vez en Arequipa, pero no será la última. No sera la última” dijo un emocionado Dion Molinas, en un español bastante bueno. Luego vino una genial interpretación de “The arms of the angel” (En los brazos de un ángel) que Sarah McLachlan hizo conocida como el sound track de la película “City of angeles”, con Nicolas Cage y Meg Ryan. Existe una versión en la que McLachlan canta con el tenor Josh Groban que también es muy buena.

El clímax de su presentación llegó con el Nessun Dorma, el aria del acto final de la ópera Turandot, de Puccini, y la magistral interpretación de Bohemian Rhapsody, una de las obras más  geniales de Freddie Mercury y la legendaria banda de rock Queen, esta vez sin la voz de David Kidd. No pudo haber mejor cierre de espectáculo. Con un Graham Foote inspirado, The ten tenors se despidieron de Arequipa catando “Now we are free”, canción de la película Gladiador, y Granada, cantada en español.

MI PRIMER MUNDIALITO

E

ra el último partido del campeonato y llevaba toda la temporada sin anotar un puto gol. Eso me convertía, gracias a las estadísticas, en el peor puntero izquierdo que el equipo jamás haya tenido. Los tantos que el Deportivo Independiente Moro Moro había sumado en los catorce encuentros previos, no superaban la media docena, y corrieron por cuenta de nuestro veterano centrocampista Jorge Durán, un retaco de metro y medio con una extraordinaria habilidad para zafarse de sus marcas. También aportaron en el score los hermanos Valdivia, ese par de larguiruchos defensas que pateaban el balón sin el menor sentido de la estética, y hasta el “Tuco” Paúl, que a esas alturas era el portero más batido del torneo. Era por lo general un granuja bastante tímido, pero fue contra el Alianza San Francisco que se empecinó en cobrar un tiro libre, y entonces, contra todos los pronósticos, la metió al fondo por una esquina del pórtico. Esa tarde en nuestro partido de despedida, bajo el sofocante sol del verano, ninguno de nosotros parecía avergonzado de nuestra convicta condición de perdedores. Ni nuestro guardameta, a quien le encajaron ciento doce dianas, a razón de ocho por partido, ni yo, que era el hombre gol y no había conseguido rematar con acierto ni una maldita vez.

De alguna forma era un alivio saber que nos jugábamos la última pichanga. No teníamos nada que perder porque ya lo habíamos perdido todo. El partido era solo cuestión de trámite. Hasta que el pelado “Coco” Farah, nuestro capitán y mecenas y representante y entrenador a la vez, me puso la cruz encima: tú serás hoy nuestro único atacante, dijo, mientras sonreía con maleficencia. Claro, como él no tenía que aguantar las patadas de mula que me conectaban los bestias de la defensa contraria, el muy pendejo pretendía que hiciera lo que no pude durante todo el campeonato. Mojar. Anotar. Inflar la red. Como si yo me fuese a tragar el cuentito ese de que el honor del equipo estaba en mi fallida pierna izquierda. Fue así que durante el primer tiempo todos se la pasaron tirando balonazos al área rival donde esperaba asustado, arrinconado por el monstruo de la derrota y con las bolas encogidas, rogando que ninguno de esos pases me pusiera en ventajosa posición de ataque, porque seguro fallaría. Era casi una certeza. Había rematado de todas las formas, con el mismo resultado. La pelota llegaba lentamente a manos del portero, dando pequeños saltos por el suelo deforme. Estaba cómodamente instalado en esas reminiscencias cuando ví pasar una pelota envenenada. Y empecé a correr, tras ella, como un orate.

¿Cómo llegué a un equipo de fútbol? No es tan fácil explicarlo. Entre enero y abril se juega en Omate, un distrito remoto de la sierra sur peruana, el torneo más importante del balompié local. Algunos le llaman “Mundialito”. Y razón no les falta. Para la mayoría de muchachos de este lugar, el mundo se reduce a los caseríos aledaños. Su única patria es la aldea donde nacieron. Aquí el país solo existe en los libros de historia y las noticias de Lima, la capital, llegan esporádicamente como si se tratase de Marte o de la luna. No hay incentivos económicos. Los ocho equipos que disputan el “Mundialito” juegan por algo más que el torpe gusto de correr tras un balón. En Omate el fútbol es una cuestión de honor. La villa de mi padre tenía un nombre diurético: Urinay. Mis compañeros de colegio se burlaban preguntándome ¿cuándo vamos a orinar? Aunque nací en la capital del distrito, Omate, crecí viendo cómo la oncena del Deportivo Viña Hermosa de Urinay conquistaba triunfos. A medida que los niños crecían se incorporaban progresivamente al equipo. Lo de Viña Hermosa no era antojadizo sino que le hacía justicia a los extensos cultivos de vid del ubérrimo valle donde pasé mi infancia pastoreando ovejas. En Urinay los puestos en el conjunto de fútbol se heredaban. Por lo tanto me correspondía la posición de volante defensivo. Pero a mí, eso me sabía a conformismo. Lo mío era meter goles, someter al rival con la contundencia de mi pierna izquierda, humillarlo, hacer que sienta escoria. Siempre fui diestro, pero el año que mi padre se jubiló del equipo yo tenía quince y estaba decidido a demostrar mis progresos con la zurda. Metí en la mochila mis chimpunes nuevecitos, las canilleras, el short, y mis ilusiones de novel futbolista. Pero el puesto se lo dieron a un extraño. Al siguiente verano estaba inscrito como flamante puntero izquierdo en el Deportivo Independiente Moro Moro, la oncena del pueblo vecino. Para Urinay me convertí en un traidor, un apestado, y el fútbol era para mí la posibilidad del desquite.

De modo que me tenían ahí, aguardando sin esperanzas en el área contraria, en una cancha de tierra, cubierta con piedra pómez. Los hinchas se sentaban al borde, bajo la sombra de empinados molles y eucaliptos. Si nos ganaba el Viña Hermosa, se coronaba campeón. Si le ganábamos, su suerte dependía de otros partidos. Y nosotros, que lo habíamos perdido todo, queríamos ganar. Había razones de sobra para intentarlo, y una de ellas era nuestra tribuna. Todo el pueblo de Moro Moro vino a vernos jugar la final, sin importarle el papelón que hacíamos. Caminaron con nosotros dos horas y media, sorteando cerros y cruzando ríos, con burros cargados de mangos y chimbango, hasta que llegamos a la sede del campeonato. Nadie quería arbitrar por el terror que impusieron los “calambucos”, los recios defensores del Juventud San Juan de Dios, que al verse superados se metían en carretilla a romper piernas. Eran gemelos y al ganarse la tarjeta roja, entre los dos se iban a las patadas contra el réferi, los hinchas se metían a la cancha y todos sacaban su mejor repertorio de puntapiés y puñetazos, mientras yo me sumía en largas cavilaciones sobre mis yerros en esos momentos decisivos en que fui amasando mi reputación de fracasado.  Algo sucedió cuando vi pasar esa pelota y me eché a correr como un endemoniado. La bola cayó, dio un botecito, y ahí le empalmé un zapatazo con la zurda. “Cachalote”, el arquero, apenas se inmutó, convencido de mi impericia. Pero la redonda golpeó el parante derecho, y yo que seguía corriendo como un caballo desbocado, tropecé con la pelota y caí de bruces dentro del arco.  Me levanté abochornado, buscando el balón que finalmente había entrado.

A TU REGRESO

Cuando te fuiste, dejé la puerta abierta para que a tu vuelta no dejaras de entrar. Pero extraviaste el camino de regreso. Y otras puertas abiertas te invitaron a pasar…

LA MORADA POSIBLE

Vivo en ninguna parte. Debe ser por eso que no tengo puertas ni ventanas. Debe ser por eso que cuando la tarde se apaga, una pena indescifrable me desangra el cuello. Debe ser por eso que este cuerpo tiene una pereza eterna para el sueño. Y debe ser por eso que me abandonó hasta la desesperanza. Como si la necesidad por salvarse de sus sombras fuese más urgente que la mía.

Vivo en ninguna parte y valdría lo mismo decir que mi morada son todos los rincones posibles. Y también los imposibles. A veces, cuando creo que estoy volviendo a casa y apresuro el ritmo ansioso de mis pasos cansados, siento en el pecho una alegría torpe. Alegría inútil, inservible, frágil. Alegría que se revienta de vergüenza cuando reparo que voy a ningún lado y que nadie me espera en los umbrales. Hace tiempo, mucho tiempo, que mi lecho está frío. Hace tiempo que sólo me acuesto con la muerte. Cuando en las mañanas despierto con los labios destrozados, y la garganta atravesada por tu ausencia, retomo el pensamiento inconcluso de la víspera, ese en que te quedaste intacta y pronuncié tu nombre.

Y mientras dormitas tu incertidumbre, yo habito en los callejones y pantanos invencibles de la noche, pensando, pensándote, aguardándote con la esperanza insomne, esperando el día en que por fin llegues, a pesar de tus desvaríos y caprichos indemnes. Ese día en que finalmente se acabará esta vigilia inquebrantable. Ese momento en que cambiaré todos mis hogares por ese rinconcito irrepetible donde iré a buscarte en mis atardeceres, para refugiarme del mundo, para quedarnos, para ampararnos de la prisa, para detenernos, para curarnos el pasado, para inventar el futuro, aunque en ello se nos pase la vida.

HOMENAJE A MARIO BENEDETTI

De golpe, sentí una orfandad insondable. ¡Dios! De modo que eso era la tristeza. Me levanté del escritorio y busqué refugio en el baño del periódico. Era domingo, hace exactamente un año. Tenía planeado gritar, putear, maldecir, o callar, mordiéndome la lengua. Pero había demasiada gente. ¿Qué te sucede, traes cara de muerto?, preguntó un buen amigo. Yo solo atiné a abrazarlo, mientras me desbordaba el llanto. El que se ha muerto es Benedetti, le respondí con voz entrecortada. Estaba fulminando por la pena. Era previsible. Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia es más que una colección de libros en mi biblioteca. Es un catálogo amplísimo de complicidades, pleitos, discrepancias y coincidencias. Es mi vida tomando la apariencia de sus cuentos. Son sus poemas asemejándose a mi historia. Le escribí estas líneas al cumplirse un mes de su deceso y ahora las publico a modo de homenaje. ¡Hasta siempre amigo Benedetti!

Al poeta tierno

Así estamos/consternados/rabiosos/aunque esta muerte sea/uno de los absurdos previsibles. Ahora que asumo cabalmente tu partida, el diagnóstico de este duelo límpido y silencioso cae sobre mis párpados, como las hojas secas del jardín botánico al que siempre regresabas. Allí te instalabas, a laizquierda del roble, con tus historias cotidianas y tus versos limpiecitos, recién secados al sol, a la intemperie del alma.

Le tenías ojeriza a la pureza/porque sabías cómo somos de impuros/cómo mezclamos sueños y vigilia/cómo nos pesan la razón y el riesgo. Tenías razón. La amistad consistía a veces en impecables e impúdicas traiciones. En llenar vacíos ajenos y sosegar penas extrañas. No sabían un corno. Nadie les explicó que la primavera regresaría sin sus esquinas rotas. Siempre regresa. Ni les dijeron que esas pequeñas complicidades derribadas, volverían para pedirnos cuentas. ¿Qué dirán los felones? ¿Qué dirías tú? ¿Cuánta vergüenza sentirías?

Yo también escuché una paloma/que era de otros diluvios /yo también destrocé un paraíso/que era de otras infancias/yo también gemí un sueño/ que era de otros amores. Debo confesarlo. Siempre tuve miedo a los fantasmas que asomaban desde tus cuentos. Eran escrupulosamente reales, tan miserablemente humanos que en lugar de amenazas, parecían el anticipo de un dolor próximo, de una pena en ciernes. Pocos lo saben, es cierto, pero fueron tus versos los que dieron confort a mis rotundos e inapelables fracasos. De ellos fui aprendiendo que las derrotas nunca son definitivas, y que la vida se encarga de planificarte la revancha, con la estrenada posibilidad de ser vencido nuevamente.

Vos lo dijiste/nuestro amor fue desde siempre un niño muerto/solo de a ratos parecía que iba a vivir/que iba a vencernos/pero los dos fuimos tan fuertes/que lo dejamos sin su sangre/sin su futuro. Sin embargo te encaramaste en mi última alegría para tender puentes, laboriosamente, hasta llegar al punto neutro donde nos desencontramos. Yo le escribía, por las noches, mientras agostaba el alma. Me gustaba adivinarla regresando de su exilio, no exactamente más linda ni más fuerte ni más dócil ni más cauta, solo volviendo, distinta y con señales.

Creo que tenés razón/la culpa es de uno cuando no enamora/y no de los pretextos/ni del tiempo/Hace mucho, muchísimo/que yo no me enfrentaba como anoche al espejo/y fue implacable como vos/mas no fue tierno. Después de todo siempre nos aflora la cobardía. Bueno, no siempre. No a todos. Siempre hay unos más despreciables que otros. Por eso entiendo tu odio contra los torturadores y la rabia que te provocaban las dictaduras, las cárceles, los barrotes.

El hecho es que llegaste temprano al buen amor/al amor cantado/al amor decantado/al ron fraterno/a las revoluciones/Pero sobre todo llegaste temprano/demasiado temprano/a una muerte que no era la tuya/y que a esta altura no sabrá que hacer con tanta vida.