El Caballo Peruano de Paso es el resultado del cruce de las jacas (yeguas de pequeña estatura) navarras y castellanas, con los caballos b
erebere y árabe. Conservó de las jacas la elevación de las patas delanteras, de los berebere el modo de andar, y del árabe su extraordinaria belleza. Cuando llegaron al Perú, sus cascos se hundían en la arena de la costa, y fue por eso que asumieron ese impulso en las extremidades. Tuvo que adaptarse a la agreste geografía de los valles y a la altura de la puna. Por eso además de tener una marcha cadenciosa es una raza fuerte y resistente. Algo así como Trovador, uno de los mejores garañones del criadero Villa María.
El año pasado quedó segundo en el Concurso Nacional de Caballo Peruano de Paso. No podía defraudar su estirpe. Es descendiente directo del gran Sol de Paiján, que en 1982 consiguió el título de “Laureado”, un reconocimiento que solamente le entregan a un tricampeón. Sol de Paiján es uno de los pocos padrillos que ha dejado varias generaciones de campeones. Fue padre de Don Luis, y este último fue progenitor de Don Antonio. Trovador es hijo de Don Antonio.
Jaime Mujica compró a Trovador al criador cajamarquino Jorge Villacorta, hace más de dos años. Un potro como este puede costar entre 5 mil y 50 mil dólares americanos, una inversión que puede resultar uno de los negocios más rentables del rubro. Porque contar con uno de estos sementales en la caballeriza es como tener, literalmente, al “caballo de los huevos de oro”. Por cada apareamiento con una yegua de otro criador, los honorarios más barato equivalen a mil 500 dólares.
—Eso pasó con Primor, un corcel que don Braulio Chávez vendió por 10 mil dólares—relata Jaime—. Su nuevo propietario, un criador limeño que prefiero no revelar su nombre, llegó a cobrar 5 mil dólares por cada servicio de Primor. Y ese se montó a 300 yeguas.
—Eso quiere decir que ganó un millón y medio de soles.
—Para que veas. Primor era un jamelgo arequipeño y yo me compré a Laberinto, una de sus crías, en 5 mil dólares.
—O sea que tiene una fortuna en los genitales de Laberinto.
—Nooooo—sonríe—yo ofrezco los servicios de mis potrillos completamente gratis, a cualquier criador que venga con su yegua.