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Pachecolandia

¿Dónde queda Pachecolandia? En cualquier lugar posible. En el cielo, la tierra, o el infierno. En esta ciudad o en la blogósfera. La hgessler_pachecoistoria de Pachecolandia empezó en la Redacción del diario La República, una tarde cualquiera de 2004, en Arequipa. Eran tiempos difíciles.

Las universidades parían abultadas camadas de cachorros periodistas, mientras la raquítica democracia engordaba con el flaco favor de los precursores, de quienes hoy se ha dado por llamar “otorongos de la patria”. Gobernaba el “cholo terco” Alejandro Toledo. De entre sus monaguillos emergió un personaje díscolo. Su nombre: Gustavo Pacheco. Se hizo apodar “El Escudero” y aunque ostentaba el cuerpo de Sancho Panza carecía de la mirada lúcida que tuvo el compañero de aventuras de Don Quijote.

En honor a la verdad, fue el periodista Gessler Ojeda el primer “pacheco”. Juan Carlos Soto, que por entonces era el Jefe de Informaciones, ofició de cura en la pila bautismal y firmó el nuevo apelativo de Gessler, a quien le importaba lo mismo si lo llamaban “Pollo Crudo” “Scristh” “Colorado” o “Payasito Waisman”. Tres funciones tres. Era obvio que el sobrenombre “Pacheco” le hacía justicia a la quijotesca comparación con el ex parlamentario puneño. No tuvo que esforzase mucho. Cada presunción, cada alharaca, cada ínfula, se convirtió en una notable “pachecada”.

Juan Carlos Soto y Cristhian Ticona fueron los siguientes en la lista. Más por esa fea costumbre de generalizar las cosas que por merecimiento. Posteriormente el uso de este apodo se extendió para describir la fatuidad de algunos colegas, pero con los años se convirtió en palabra común para referirse a los hombres de prensa, lo que nos lleva a sostener que “Pachecolandia es la Tierra de los Periodistas”.

 

5 Respuestas a Pachecolandia

  1. Gessler Ojeda Mercado

    9 marzo 2009 at 10:51 PM

    Existen pruebas que demuestran un error letal en este artículo. Evidentemente la pequeña y frágil memoria de Cristhian Ticona, que para quienes no lo conocen, difiere sustancialmente de su área cefálica, no le permite recordar un evento histórico para el nacimiento de la pachequería y a la que él, atinadamente contextualiza y denomina “Pachecolandia”. Como en los tribunales norteamericanos, convoco al señor Marino Sánchez como testigo presencial y poseedor de la prueba que dará contundencia a mi testimonio. El hecho debió ocurrir en algún momento de 2004, en el Hotel Libertador de Arequipa. Las labores periodísticas condujeron a Cristhian Ticona a una conferencia de prensa donde el pintoresco Gustavo Pacheco, que fue bien descrito en el artículo, era el dueño del show. No me atrevo a pensar que el cuadro de comisiones elaborado por Juan Carlos Soto, entonces jefe de informaciones, tenía ya, un afán macabro. Cristhian, cariñosamente llamado “Castor” por la contundencia de su sonrisa, fue el elegido para esa conferencia.
    Gustavo Pacheco, en algún momento, seguramente atraído por el inconsciente y quizá viéndose reflejado en otro personaje de la sala a quien debió identificar en medio de la conferencia, con similar contextura física, lentes de intelectual, varios centímetros más bajo y claro está sin ese bigote y chivita que lo caracterizaban.
    El entonces congresista se acercó a Cristhian y le ofreció una copa de vino, ese momento fue capturado por el lente del reportero gráfico de La República Marino Sánchez. (la prueba existe). Ya en la redacción la foto causó comentarios diversos y sobretodo burlas certeras contra “Castor” y a partir de entonces Cristhian Ticona empezó a ser llamado, “Pachequito”, además que le caía a pelo por algunas actitudes y poses parecidas a las del escudero de Toledo.
    El resto de la historia que se narra en este blogg, se parece a la realidad. Claro está, han habido bastantes pachecos, casi todos aún trajinan sin perturbaciones por las calles, por mencionar algunos como Jorge Turpo, Gustavo Aya, Miguel Soriano, Giuliana Retamozo, entre otros, pero ninguno como el bautizado y el bautizador, léase, Cristhian Ticona y Juan Carlos Soto.

     
  2. Cristhian Ticona

    1 abril 2009 at 4:32 PM

    Evidentemente ese estilo a lo Laura Bozzo (que pase el señor Marino) corresponde a nuestro inenarrable camarada Gessler Ojeda, gallo para los amigos. La frágil memoria a la que hace referencia no es otra cosa que una antojadiza forma de interpretar la realidad para desvirtuar la historia, quizá apelando al lúcido argumento del Gabo nuestro de cada día, quien sentenció que la vida no es la que uno vivió sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla. Pero si de la verdad se trata, dudo mucho que nuestro querido gallo haya leído al gran fabulador de Macondo. El prefiere las películas, u organizar soberbias anticuchadas para deleite de sus amigos. Porque eso es entre tantas otras cosas, un gran amigo.
    El encuentro al que hace referencia Gessler, sucedió un domingo y no en el Hotel Libertador, sino en un restaurante de la avenida Dolores. Conocía a Gustavo Pacheco desde mis peripecias periodísticas en Ilave. Después de resultar herido en una de las tantas coberturas en esa tierra hostil y apasionante, tuvo la amabilidad de visitarme durante mi convalecencia, cosa que no hizo “Gallo” pese a estar por esos días en Puno. Había cierto grado de confianza, entre otras cosas porque su eficaz asistente, Jakie, era fans empedernida de Kevin Moncada, por entonces redactor del diario Correo en Puno, hoy convertido en editor.
    Ese domingo, Gustavo Pacheco llevaba bastón. Y efectivamente cuando me vio, al reconocerme, se acercó diligentemente y me ofreció una copa de Kola Escocesa. Pero esa es otra historia que no tiene nada que ver con el nacimiento de la “pachequería”. Nuestro “Gallo” se hizo merecedor del apelativo “pacheco” por sus bien disimuladas poses de súper star del periodismo de investigación, que “Jorgito” Turpo no demoró en desbaratar en esas concurridas tertulias en el Sorbas, aunque más tarde terminaría siendo también un abanderado de eso que él llamaba casi despectivamente “periodismo de denuncia”.

     
  3. Gessler Ojeda

    19 agosto 2009 at 5:05 PM

    Saludos amigo mío…

     
  4. Cristhian Ticona

    19 agosto 2009 at 10:06 PM

    Estimado Gessler (para mayores luces pueden leer http://pachecolandia.wordpress.com/pachecolandia) algún viento fuerte te llevó por Juliaca. Estamos esperando, para celebrarlo como se debe, la inauguración de tu café “Taquile”.

     
  5. Gustavo

    14 enero 2011 at 4:27 AM

    jajaja vaya vaya, yo mencionado y ni sabía de esta discución tan entretenida… jaja pachequito, eso quiere decir Ticona que eras la versión menor de tu homónimo.. figurativamente hablando… jajjaa bueno me divertí mucho con la historia, que aunque no lo crean en EEUU se les dice pachecos a los pretenciosos, si incurrimos en ello más de una vez fue puro espíritu deportivo, total al final igual nos reíamos jajajja saludos a los dos.

     

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