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Archivo diario: 22 diciembre 2010

Guerra por el agua

Una cruenta batalla al borde del lago Titicaca entre nuestras Fuerzas Armadas y una raza humanoide, llegada de un planeta desconocido para llevarse las reservas de agua dulce de la Tierra, es el argumento de uno de los trabajos finalistas del III Concurso Nacional de Redacción Escolar que organizó el Ministerio de Educación el 2006. Para los alienígenas, el agua era un recurso tan preciado como el oro y, gracias a sus avances tecnológicos, podían evaporarla y condesarla en tupidas nubes que luego se llevaban atadas a sus naves, como un rebaño de dóciles borregos.

Esa pueril fantasía está cada vez más cerca de la realidad que de la quimera. Y no hace falta que aparezcan monstruosos extraterrestres. Los conflictos sociales entre pueblos hermanos por la tenencia del agua  son cada vez más frecuentes y ásperos. La disputa por el recurso hídrico en distintas partes del mundo ha tensado la relación entre naciones. Estados Unidos se vio obligado a negociar con Canadá, en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), una probable importación del recurso hídrico canadiense. Stratfor, una suerte de agencia de inteligencia privada fundada en Austin, Texas, precisó que “la debacle fronteriza por el agua puede llevar a descarrilar las relaciones comerciales y diplomáticas”,  en alusión al creciente conflicto por el uso del recurso hídrico en la frontera entre México y Estados Unidos. Al otro lado del mundo, Israel y Palestina están enemistados, entre otras cosas, por el agua del río Jordán.

Hay conflictos similares en España, Nigeria, India, y entre países del continente africano. Latinoamérica y el Perú no escapan a esta realidad. Ya nadie parece dudar que, en efecto, como se dice en todas partes, las próximas guerras serán por el agua. El calentamiento global y el deshielo de los nevados andinos han dado la voz de alarma. Según la Defensoría del Pueblo, una de las principales razones de los entredichos entre las regiones del sur peruano, es precisamente la administración del líquido vital. Cusco se mantiene en pie de lucha contra Arequipa, en oposición al proyecto Majes Siguas II, porque trasvasará parte del agua del río Apurímac que irriga los cultivos de la provincia de Espinar y abrirá en tierras mistianas un enclave agroindustrial de 38 mil 500 hectáreas. La firma del contrato con el consorcio que construirá la presa de Angostura, con una capacidad de mil 140 millones de metros cúbicos, el 9 de diciembre, reavivó el fuego en Cusco. El miércoles último acataron un paro de 24 horas y amenazaron con reiniciar las protestas en  enero de 2011, de manera indefinida. El conflicto viene de varios años atrás. Ya en noviembre de 2009 los campesinos de Espinar marcharon hasta el límite con Arequipa y tomaron la represa El Pañe con la determinación de cerrarle el caño a la Ciudad Blanca. Se dieron con la ingrata sorpresa que el reservorio estaba seco. Ese es en síntesis el problema: los pueblos se pelean por el agua dulce porque es escasa.

Entre regiones

Entre los años 5000 y 1800 antes de Cristo, se desarrolló en el sur de Mesopotamia la cultura “sumeria” (Sumer), conformada por ciudades-estado que por los años 3500 a 3300 construyeron canales y ampliaron su frontera agrícola. Las ciudades-estado de Lagash y Umma se enfrascaron en una larga guerra por el agua del río Tigris. Esta se conoce como la primera guerra por el agua. En el sur del Perú hubo un episodio que se conoce como “la guerra por el agua”. Sucedió entre Moquegua y Arequipa en el 2003. La región de las paltas le negó al valle arequipeño de Tambo el recurso hídrico de la represa de Pasto Grande (8 millones de metros cúbicos-MMC). Los agricultores characatos reaccionaron bloqueando la carretera Panamericana Sur durante doce días, dejando desabastecidas a las ciudades de Moquegua y Tacna. Desde entonces, los tambeños dependen de la buena voluntad de sus pares moqueguanos. Este año solicitaron, como de costumbre, una dotación 8MMC. Moquegua se rehusó y solamente entregaron 3MMC. El uno de diciembre se cerraron las compuertas. Cuando sonaban los tambores de guerra, las precipitaciones pluviales en las zonas altoandinas aumentaron el caudal del río Tambo y con ello volvió la calma. En setiembre, el Congreso declaró de interés y necesidad pública el proyecto de trasvase de 6 metros cúbicos por segundo (m3/s) del río Desaguadero, efluente del lago Titicaca, a la región Tacna. La reacción altiplánica fue inmediata. Los dirigentes campesinos sostienen que de ninguna forma permitirán “que se lleven su agua”, postura respaldada por el presidente regional electo Mauricio Rodríguez. El objetivo del proyecto es mitigar la crisis hídrica que existe en Tacna, que tiene un déficit de 8.4m3/s en todas sus cuencas, y asegurar el recurso para uso agrícola y poblacional. La Ciudad Heroica, de 300 mil habitantes, solamente tiene agua potable diez horas al día, en promedio.

Frente interno

Los jaleos no solamente son entre regiones vecinas. Los agricultores están enfrentados con la actividad minera, en un largo historial de disputas por la utilización del líquido elemento. Como el oro o el cobre, el agua se ha convertido en uno de los commodities más preciados de la Tierra. En el norte de Chile, ante la escasez, hay una explosión de la industria desalinizadora del agua de mar. Y en el sur del mismo país, la empresa Waters of Patagonia ha convertido al Crevasse Water en uno de los productos mejor cotizados en el mundo. Es agua de glaciar embotellada directamente y sin tratamiento alguno. Los productores del valle de Tambo en Arequipa se oponen al proyecto minero Tía María, de Southern Perú, porque temen que los dejé sin el líquido elemento. El 22 de noviembre retomaron de manera violenta un paro que suspendieron en abril, el que fue nuevamente levantado tres días después, tras feroces enfrentamientos con la Policía. La empresa necesita 7 MMC al año para producir120 mil toneladas de cátodos de cobre. Tambo le mendiga agua a Moquegua pero paradójicamente se niega a que Southern les construya una represa. La intransigente postura de los tambeños forzó a Southern a cambiar de estrategia. Instalará una planta para desalinizar agua de mar, con una inversión de 50 millones de dólares. La provincia tacneña de Candarave también está enfrentada con Southern, debido a que explota 1500 litros por segundo de agua subterránea y superficial para sus minas de Toquepala y Cuajone. El alcalde del lugar, Mario Copa, culpa a la minera del agotamiento del recurso hídrico y de la desertificación de 27 mil hectáreas de humedales.

Moquegua contra todos

Así como los moqueguanos no quieren entregar el recurso hídrico de Pasto Grande al valle de Tambo, tampoco quieren hacerlo con Anglo American Quellaveco, que necesita 700 litros por segundo para aprovechar un yacimiento cuprífero en Torata. El proyecto ya tenía reserva hídrica, la misma que fue anulada por la Autoridad Nacional del Agua (ANA), ante la presión de los agricultores de la zona. El 70% del planeta está cubierto por agua. Pero solo el 1% puede ser usado para el consumo humano. Según información del GEO3, el 40% de la población mundial sufre grave escasez de agua potable y casi 2 mil millones de personas dependen del agua subterránea.  El Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo (Desco) informó que entre 1986 y el 2008 el Chachani en Arequipa ha perdido el 58.6% de sus hielos. En el Pichu Pichu se redujo 80.4% y en el Coropuna más de 50%. El Ausangate de Cusco ha perdido el 20% de su nieve. Sin infraestructura hídrica ni uso racional del agua, el escenario de una guerra fraterna por el líquido vital, sigue cobrando forma.

 
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Publicado por en 22 diciembre 2010 in CRÓNICAS

 

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