Esperaba a la escritora Josefina Barrón en el tercer piso del hotel Sonesta Posadas del Inca, en el Portal de Flores de la Plaza de Armas de Arequipa, cuando apareció de improviso, un poco apurada y con esa belleza fresca e intimidante que resalta las horas matinales. “Los varones se están divirtiendo más que las mujeres” me dijo, cuando le comenté sobre lo amena que resultaba la lectura de su última publicación “Malabares en taco aguja”. Luego la conversación fluyó sin amagos, desenfadada y reveladora.
-Leyendo el libro, me hacía la pregunta si era cierto que una mujer pueda desnudar tan descarnadamente las intimidades y conflictos de su género.
-No creas. Cuando me entregaron el libro ya impreso, te juro que le dije al editor que me quería ir a una chacra a ordeñar vacas porque me moría de miedo. Primero porque soy una intelectual. ¿Qué hace Josefina Barrón escribiendo este tipo de sandeces y vanidades? Y también porque hay parte de mi biografía, y había uno que otro ex novio apareciendo por las páginas. Pero luego me di cuenta que hace falta abordar los temas con humor, y hace falta abordar los temas cotidianos.
-Y uno de los temas cotidianos que aparece en el libro es por ejemplo que ustedes son unas manipuladoras por excelencia.
-Yo no soy quien para decir verdades, solamente tiro ideas en el papel. Pero yo creo que sí. No sé si la palabra es manipulación, cuando escribo me gusta exagerar algunas cosas, pero está clarísimo que sabemos y podemos manejar al ser humano.
-Tú sostienes que la insatisfacción femenina es porque siempre están comparándose.
-Creo que nos vemos presionadas por los medios, por la publicidad. Tenemos que competir en todo sentido. Debemos ser perfectas amas de casa, ahora sucede también que debemos ser cocineras, tenemos que ser engreidoras con los maridos, ayudar a para la olla, educar a los hijos, entonces la competencia es feroz. En el libro digo que la vida es una góndola para la mujer.
-¿Por qué dices que son malabaristas?
-Por todo eso que te decía. Luego de la revolución feminista hemos ganado pequeños espacios. Somos banqueras, empresarias, políticas, somos congresistas.
-Aunque a veces se les salga la jactancia y quieren que les laven los pies.
-Claro (risas). Estamos todo el tiempo haciendo malabares. Una mujer va en la mañana a dejar a sus hijos al colegio, luego se desempeña como una gran ejecutiva de una empresa, se va a la peluquería, se hace la manicura y con la otra mano está carajeando a la secretaria por teléfono. Regresa a la oficina y luego en el almuerzo le sirven un lomo maravilloso pero ella esta a dieta porque quiere estar flaca para el marido. A las tres de la tarde va al gimnasio, y luego hace tareas con los niños, y al final tiene que ponerse bonita porque va a llegar el marido a casa.
-Pero si parece un lamento. Creo que en el fondo envidian a los varones.
-No te puedo hablar por las mujeres. Te hablo desde mi punto de vista. Yo no envidio al hombre. ¿La tiene pesada no? La mujer puede fingir un orgasmo, el hombre no puede fingir una erección. Tener que usar siempre una camisa y un pantalón en vez de ponerse todo tipo de prendas, y tener que guardarse el celular en un bolsillo del poto y las llaves en el otro, y no usar cartera me parece un horror.
-El desbalance hormonal ¿es una estrategia de las mujeres o en verdad son insoportables?
-Claro que es una estrategia. La mujer sabe cuándo está en su periodo premenstrual. Con una pastilla se le va todo, pero ella prefiere no tomarse nada porque es lindísimo engreírse, y decir estoy con la regla, me tienes que aguantar todo. Es fácil para nosotras.
-El éxito del libro te da aliento para una segunda parte o seguir explorando el tema.
-De hecho estoy en eso ahora, es uno libro que tiene que ver con este, pero de otro lado que no tiene nada que ver con la mujer.
-¿Por qué crees que ningún varón ha hecho un ejercicio como el tuyo, de retratarse?
-Ustedes no están pensando en el problema, están pensando en la solución. Son más pragmáticos, nosotras no. No pierden el tiempo preguntándose qué cosa quieren. Sería alucinante ver alguien que escriba sobre eso, es más voy a inventar un personaje que escriba sobre eso. Ustedes son menos complejos.
Jimena SU
10 octubre 2009 at 10:47 PM
A mi, me encantó el libro. Y tuve varias sensaciones en el transcurso de su lectura. Ya comentaré más en el review del libro que publicaré en semana y media en La Flor del Jacarandá (jimenasu.blogspot.com). Como decía Josefina, somo malabaristas y ahorita estoy haciendo malabares con los exámenes parciales. Pronto, promento, comentaré la reacción que su libro causó en mi.
Bonita entrevista.
Y Josefina, reeeegia.
Cristhian Ticona
12 octubre 2009 at 2:55 PM
Ciertamente, Jimena, es un libro divertido, ágil, escrito con una prosa nítida, pero además muy bien elaborado.No se podía esperar menos de Josefina.
Rosa Gallegos
12 octubre 2009 at 4:02 PM
A mi me encantò el pròlogo de la China Tudela
jtr
19 octubre 2009 at 11:26 PM
Yo creo cumpa que hasta a una escoba con tetas que se diga escritora, le harìas una entrevista. jajajajajaja
Por eso estoy convencido de que leiste el libro de josefina para tener que entrevistarla. Espero lo hayas leido en la combi (su lugar natural), sin haber perdido nada màs de tiempo…
Un abrazo.