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Archivo mensual: julio 2009

EL BOX EN TIEMPOS DE KINA (II)

Esta noche veré pelear a Tayson. Todos hablan de él con admiración y le prodigan elogios utilizando palabras como “gran sorpresa”, “revelación”, “promesa”, “puños de dinamita”. Parece que Tayson sabe la gran expectativa que ha causado y se pasea orondo cerca alTayson de Dios cuadrilátero, acaparando la atención de los asistentes, y hasta una que otra mirada lasciva de las ninfas que sin atenuantes, exudan su poderosa carga de feromonas.

–No. No es cierto que haya un resurgimiento del boxeo. Siempre hubo buenos púgiles, sino que nunca nos tomaron en cuenta—asegura Richard Torres en el preámbulo del torneo de box que tendrá como escenario el Coliseo de Mollendo.

Desde que Kina Malpartida le arrebató el título mundial a Maureen Shea, en la categoría pluma, los comentaristas deportivos no han parado de bombardearnos mensajes asegurando que asistimos a la resurrección del deporte de los guantes. Una teoría que pareció confirmarse con la victoria de Kina frente a Halana Do Santos, y los triunfos de Jonathan Maicelo y del sobrino nieto del mítico Mauro Mina, Carlos Zambrano, quienes pelaron en el preámbulo.

–Y si no tienen apoyo ni ganan dinero ¿por qué pelean entonces?—le cae la pregunta a Richard como un vigoroso recto en el mentón.

–Peleamos por amor al deporte. Nosotros venimos con nuestros pasajes, nos costeamos todo. Nadie nos apoya—responde.

Richard es hijo de Víctor “Chocolate” Torres. Fue campeón nacional de peso liviano amateur, en 1996, y asegura que pese a tener licencia para pelear como profesional nunca lo hizo porque nadie quiere pagar lo que merece. “Me quieren dar cien soles por round. Yo, amigo, tengo dignidad” señala. Prefiere seguir dirigiendo la academia de boxeo que lleva el nombre de su padre.

Es la décima pelea y Tayson de Dios Martínez, de 18 años, nacido en Cañete, espera a su rival de turno. Primero recibe todo, amortigua la artillería de José Ramos (Juliaca), y estudia sus movimientos. En el segundo asalto sale a matar. Es una fiera ágil y liviana, pero tiene la contundencia de un elefante. Castiga el abdomen de Ramos, lo pone contra las cuerdas y lo acribilla con una ráfaga de ganchos y rectos. Su contrincante tambalea. El árbitro los separa e inicia la cuenta. El juliaqueño escupe el protector bucal. Está rendido. Victoria de Tayson por KO técnico, o lo que en boxeo amateur se conoce como RSC (Réferi Suspende el Combate).

Es el campeonato de boxeo Perú Sur 2009, donde participan selecciones de Tacna, Cañete, Tumbes, Ica, Juliaca, Mollendo y Arequipa. Cerca a la medianoche Richard Torres se enfrenta a Luis Ygarza. Sus demoledores rectos hacen que su contrincante abandone la pelea en el segundo round, ante cerca de ocho decenas de espectadores. Y pensar que todo esto es por amor al deporte.

 
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Publicado por en 26 julio 2009 in CRÓNICAS

 

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EL BOX EN TIEMPOS DE KINA (I)

Los triunfos de Kina Malpartida en el cuadrilátero nos refrescaron la memoria para recordarnos que alguna vez también tuvimos campeones. Hubo una ocasión en que un púgil mistiano con puños de acero estuvo a punto de convertirse en el número uno del mundo. Se tumbó a cuanto contrincante le pusieron enfrente, pero faltó algo que le impidió ajustarse el cinturón de campeón mundial. Esta es la historia. Chalaco derrotado

Era el décimo asalto. El boxeador arequipeño Víctor “Chocolate” Torres había puesto en la lona a su rival en el tercer, cuarto y quinto round, pero la esquina de Chalaco Gonzales se negó sistemáticamente a dejar la pelea. Esa noche del 29 de agosto de 1981 Chalaco arriesgaba su título de campeón sudamericano de peso pluma en el Coliseo Arequipa, donde ocho mil almas berreaban el nombre de su contrincante. ¡Chocolate! ¡Chocolate!

A partir del quinto round, el campeón salió determinado a retener su corona a cualquier precio. Era evidente que no había asimilado a cabalidad la supremacía del retador, y en sus desesperados ataques, logró conectar un par de buenos golpes. Uno, dos y abrazo. Jap, derecha y abrazo. En esos frenéticos intercambios de combas, Chalaco Gonzales puso en escena toda la astucia aprendida durante sus años de boxeador, que no eran pocos, y golpeó a su rival con la cabeza, subrepticiamente para que el réferi no lo descalificara. Chocolate Torres empezó a sangrar por los tres cortes que tenía en la frente.

El púgil mistiano reanudó el castigo en el noveno asalto. Le aporreó dos ganchos en el hígado, varios derechazos en la oreja izquierda, y después de dinamitarle la cabeza a golpes, se compadeció un poco de su maltrecho oponente. Corría el minuto y medio del décimo round.

–Cáete, cáete. Paremos esto—le decía Chocolate.

Sin embargo Chalaco, con los ojos desorbitados, seguía en pie, desafiando su capacidad de aguante, exigiendo al máximo su instinto animal de supervivencia. El arequipeño peleó con la inspiración de un gladiador. Jap uno, jap dos, y el mazazo definitivo. Un recto brutal en la mandíbula quebró al peleador limeño. Chalaco cayó pesadamente, como un saco de papas. Y eso fue todo. KO. Tuvieron que asistirlo con oxígeno. Los médicos tardaron media hora en arrancarlo de su estado de inconciencia.

Chocolate Torres recuerda ese momento de gloria, hace 28 años, con nostalgia. “Fue una gran pelea” asegura. Primero tubo que tumbarse a Frank Joe, a quien Chalaco Gonzales le había arrebatado el título de campeón sudamericano, en una pelea disputada en Lima. Convertido en el nuevo campeón, Chocolate desapareció a cuanto oponente le presentaron.

Un año después estaba listo para demostrar que sus puños eran los mejores del mundo y retó al campeón, el panameño Eusebio PedrozaChocolate retirado. “Nunca se concretó la pelea porque en ese tiempo no había promotores y nadie podía cumplir con las exigencias del campeón mundial” cuenta Víctor Torres, sentado en el sofá de su casa, al lado de sus trofeos a medio desempolvar y sus medallas rescatadas de algún rincón indescifrable. Pedroza exigía la mitad de la taquilla como adelanto, unos quince mil dólares aproximadamente, y al final de pelea una suma similar.

En julio de 1982 Chocolate perdió el título de campeón sudamericano con “La Cobra” Valdez. Ahora trabaja como técnico de enfermería en el hospital Carlos Alberto Seguín Escobedo de EsSalud.

 
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Publicado por en 24 julio 2009 in CRÓNICAS

 

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El caballo que aprendió a bailar (III)

Las competencias de caballos de paso fueron instituidas oficialmente en 1945, aunque se conoce que ya en 1899 había concursos de reproductores en la Plaza de Acho (Lima).  Años más tarde, acaballo de paso iniciativa de Wenceslao Rossel y Javier Larco Hoyle se formó la Asociación Nacional de Criadores y Propietarios de Caballo Peruano de Paso, encargada de organizar todos los años las competencias de équidos. Se trata de una gran feria donde los criadores presentan sus mejores ejemplares.

El Caballo Peruano de Paso es una raza distinguida y protegida por el Decreto Ley 25919, de noviembre de 1992. Es además Patrimonio Cultural de la Nación. En todas estas centurias de aislamiento, desde la invasión española, se fue moldeando una nueva progenie, con características propias y un temperamento distinto a todas las otras castas. Es altivo, gallardo y arrogante. Su cuerpo es compacto y musculoso, ancho y profundo, con extremidades alargadas y fuertes, cabeza plana, ojos brillantes y expresivos, cuello robusto. Todos estos atributos se califican en los concursos.

En Estados Unidos y Europa, los extranjeros han empezado a formar asociaciones de criadores del Caballo Peruano de Paso. Son una suerte de coleccionistas que vienen al país a comprarse los mejores exponentes, para reproducirlos.

—Sí, pero nunca les salen tan buenos como los paridos en Perú—comenta Mujica—.Debe influir el tipo de comida, el agua, el clima, en fin, pero como los nacidos acá, no hay.

Hace seis años, durante el gobierno de Alejandro Toledo, la Feria de Abril de Sevilla, que congrega la mayor cantidad de coches de caballos, tuvo como invitado especial al Caballo Peruano de Paso. Así este cuadrúpedo regresaba, de visita, al lugar de donde vino. Pero no era el mismo, sino que era uno mejor, para sorpresa y deleite del mundo.

­—Esa vez la delegación peruana fue la primera y la mejor. Acompañaron un carruaje cedido por el Real Club de Enganche de Sevilla.

—Y también hubo una delegación de Amazonas ¿verdad?

—Sí, por supuesto, con Eliane Karp a la cabeza. Todos se rindieron a los pies del Caballo Peruano de Paso. Tenemos al mejor caballo de silla del mundo, lo que nos falta es promocionarlo, darle su lugar.

 
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Publicado por en 18 julio 2009 in CRÓNICAS

 

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El caballo que aprendió a bailar (II)

El Caballo Peruano de Paso es el resultado del cruce de las jacas (yeguas de pequeña estatura) navarras y castellanas, con los caballos bcaballo de pasoerebere y árabe. Conservó de las jacas la elevación de las patas delanteras, de los berebere el modo de andar, y del árabe su extraordinaria belleza. Cuando llegaron al Perú, sus cascos se hundían en la arena de la costa, y fue por eso que asumieron ese impulso en las extremidades. Tuvo que adaptarse a la agreste geografía de los valles y a la altura de la puna. Por eso además de tener una marcha cadenciosa es una raza fuerte y resistente. Algo así como Trovador, uno de los mejores garañones del criadero Villa María.

El año pasado quedó segundo en el Concurso Nacional de Caballo Peruano de Paso. No podía defraudar su estirpe. Es descendiente directo del gran Sol de Paiján, que en 1982 consiguió el título de “Laureado”, un reconocimiento que solamente le entregan a un tricampeón. Sol de Paiján es uno de los pocos padrillos que ha dejado varias generaciones de campeones. Fue padre de Don Luis, y este último fue progenitor de Don Antonio. Trovador es hijo de Don Antonio.

Jaime Mujica compró a Trovador al criador cajamarquino Jorge Villacorta, hace más de dos años. Un potro como este puede costar entre 5 mil y 50 mil dólares americanos, una inversión que puede resultar uno de los negocios más rentables del rubro. Porque contar con uno de estos sementales en la caballeriza es como tener, literalmente, al “caballo de los huevos de oro”. Por cada apareamiento con una yegua de otro criador, los honorarios más barato equivalen a mil 500 dólares.

—Eso pasó con Primor, un corcel que don Braulio Chávez vendió por 10 mil dólares—relata Jaime—. Su nuevo propietario, un criador limeño que prefiero no revelar su nombre, llegó a cobrar 5 mil dólares por cada servicio de Primor. Y ese se montó a 300 yeguas.

—Eso quiere decir que ganó un millón y medio de soles.

—Para que veas. Primor era un jamelgo arequipeño y yo me compré a Laberinto, una de sus crías, en 5 mil dólares.

—O sea que tiene una fortuna en los genitales de Laberinto.

—Nooooo—sonríe—yo ofrezco los servicios de mis potrillos completamente gratis, a cualquier criador que venga con su yegua.

 
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Publicado por en 17 julio 2009 in CRÓNICAS

 

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El caballo que aprendió a bailar (I)

Los caballos vinieron de España, durante la Conquista, pero fue en el Perú que aprendieron a bailar. Cristóbal Colón los trajo en su segundo viaje (1493). Fueron 25 y desembarcaron en Puerto Rico. Ninguno de los expedicionariosMarinera imaginó, ni en sus más afiebrados desvaríos, que llegarían a convertirse en los grandes “bailaores” que ahora son, quinientos años después de su llegada. Esta mañana por ejemplo, en el criadero Villa María del distrito arequipeño de Characato, un semental de nombre Gedeón acompaña a la campeona nacional de marinera Claudia Zavala.

Primero le da vueltas a una distancia prudente, luego se aproxima y hace un quiebre brusco como si se tratase de un sorpresivo intento por envolver a su pareja. Sin embargo se vuelve a alejar, y sin mediar tregua, retoma el fino galanteo. Claudia no deja de agitar el pañuelo. Segundos más tarde la campeona se toma la cintura y zapatea con la punta de los pies. Gedeón que está cerca, retrocede una vez, dos veces, y entonces levanta las patas delanteras, mientras el chalán se quita el sombrero para saludar al público. La tribuna estalla en aplausos.

Aunque Gedeón no es el mejor ejemplar de la finca, tiene condiciones innatas para el baile, igual que el resto, pero Jaime Mujica, dueño del criadero, le tiene un afecto especial por haber pertenecido a su hijo Omar, muerto hace unos años.

—Esos caballos nacen así. Lo llevan en sus genes—asegura Jaime.

—¿O sea que esa forma de andar no es aprendida?—pregunto.

—Los entrenamos, es cierto, pero ya nacen caminando así.

El Caballo Peruano de Paso no camina, marcha. O dicho de otra forma, camina bailando. Tira las patas para los costados, como recitando versos, con una cadencia indescifrable, a un ritmo acompasado, isócrono, por el que se ha ganado el título de “mejor caballo de silla del mundo”. Las otras razas son trotadoras, y golpean al jinete. Los “pasos laterales” (o ambladura) del caballo peruano hacen que el viaje sobre su lomo sea cómodo.

—Viajar en uno de estos equinos es como hacerlo en un Mercedes Benz—dice Mujica.

—¿Y cómo se viaja en un Mercedes Benz?

—Me refiero a que no te chanca. Mira ahí cómo el jinete va quietecito sobre el caballo.

 
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Publicado por en 15 julio 2009 in CRÓNICAS

 

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