Esta noche veré pelear a Tayson. Todos hablan de él con admiración y le prodigan elogios utilizando palabras como “gran sorpresa”, “revelación”, “promesa”, “puños de dinamita”. Parece que Tayson sabe la gran expectativa que ha causado y se pasea orondo cerca al
cuadrilátero, acaparando la atención de los asistentes, y hasta una que otra mirada lasciva de las ninfas que sin atenuantes, exudan su poderosa carga de feromonas.
–No. No es cierto que haya un resurgimiento del boxeo. Siempre hubo buenos púgiles, sino que nunca nos tomaron en cuenta—asegura Richard Torres en el preámbulo del torneo de box que tendrá como escenario el Coliseo de Mollendo.
Desde que Kina Malpartida le arrebató el título mundial a Maureen Shea, en la categoría pluma, los comentaristas deportivos no han parado de bombardearnos mensajes asegurando que asistimos a la resurrección del deporte de los guantes. Una teoría que pareció confirmarse con la victoria de Kina frente a Halana Do Santos, y los triunfos de Jonathan Maicelo y del sobrino nieto del mítico Mauro Mina, Carlos Zambrano, quienes pelaron en el preámbulo.
–Y si no tienen apoyo ni ganan dinero ¿por qué pelean entonces?—le cae la pregunta a Richard como un vigoroso recto en el mentón.
–Peleamos por amor al deporte. Nosotros venimos con nuestros pasajes, nos costeamos todo. Nadie nos apoya—responde.
Richard es hijo de Víctor “Chocolate” Torres. Fue campeón nacional de peso liviano amateur, en 1996, y asegura que pese a tener licencia para pelear como profesional nunca lo hizo porque nadie quiere pagar lo que merece. “Me quieren dar cien soles por round. Yo, amigo, tengo dignidad” señala. Prefiere seguir dirigiendo la academia de boxeo que lleva el nombre de su padre.
Es la décima pelea y Tayson de Dios Martínez, de 18 años, nacido en Cañete, espera a su rival de turno. Primero recibe todo, amortigua la artillería de José Ramos (Juliaca), y estudia sus movimientos. En el segundo asalto sale a matar. Es una fiera ágil y liviana, pero tiene la contundencia de un elefante. Castiga el abdomen de Ramos, lo pone contra las cuerdas y lo acribilla con una ráfaga de ganchos y rectos. Su contrincante tambalea. El árbitro los separa e inicia la cuenta. El juliaqueño escupe el protector bucal. Está rendido. Victoria de Tayson por KO técnico, o lo que en boxeo amateur se conoce como RSC (Réferi Suspende el Combate).
Es el campeonato de boxeo Perú Sur 2009, donde participan selecciones de Tacna, Cañete, Tumbes, Ica, Juliaca, Mollendo y Arequipa. Cerca a la medianoche Richard Torres se enfrenta a Luis Ygarza. Sus demoledores rectos hacen que su contrincante abandone la pelea en el segundo round, ante cerca de ocho decenas de espectadores. Y pensar que todo esto es por amor al deporte.

. “Nunca se concretó la pelea porque en ese tiempo no había promotores y nadie podía cumplir con las exigencias del campeón mundial” cuenta Víctor Torres, sentado en el sofá de su casa, al lado de sus trofeos a medio desempolvar y sus medallas rescatadas de algún rincón indescifrable. Pedroza exigía la mitad de la taquilla como adelanto, unos quince mil dólares aproximadamente, y al final de pelea una suma similar.
iniciativa de Wenceslao Rossel y Javier Larco Hoyle se formó la Asociación Nacional de Criadores y Propietarios de Caballo Peruano de Paso, encargada de organizar todos los años las competencias de équidos. Se trata de una gran feria donde los criadores presentan sus mejores ejemplares.
erebere y árabe. Conservó de las jacas la elevación de las patas delanteras, de los berebere el modo de andar, y del árabe su extraordinaria belleza. Cuando llegaron al Perú, sus cascos se hundían en la arena de la costa, y fue por eso que asumieron ese impulso en las extremidades. Tuvo que adaptarse a la agreste geografía de los valles y a la altura de la puna. Por eso además de tener una marcha cadenciosa es una raza fuerte y resistente. Algo así como Trovador, uno de los mejores garañones del criadero Villa María.
imaginó, ni en sus más afiebrados desvaríos, que llegarían a convertirse en los grandes “bailaores” que ahora son, quinientos años después de su llegada. Esta mañana por ejemplo, en el criadero Villa María del distrito arequipeño de Characato, un semental de nombre Gedeón acompaña a la campeona nacional de marinera Claudia Zavala.